Tuesday 15 december 2 15 /12 /Dic 15:21
4.- Desertificación

El desierto gana terreno El proceso de desertificación está haciendo estragos en América Latina y en muchas partes del planeta. Las causas son muchas, y principalmente humanas. La sobreexplotación agrícola y la expansión de los monocultivos obligan a trasladar al ganado a zonas que no estaban originariamente destinadas para esa actividad. Así, un poco por la deforestación que se lleva adelante, y otro poco por los estragos del pastoreo intensivo, se va produciendo una desertificación, es decir, lo que sucede cuando una zona que no tiene las condiciones climáticas del desierto termina teniendo sus características físicas. Asimismo, la siembra de cultivos no adecuados y el uso excesivo de agroquímicos son otros factores que también intensifican ese dañino fenómeno, que afecta cada vez más a América Latina y el Caribe. En Argentina, bien se sabe, los especialistas advierten desde hace rato acerca de las consecuencias que el avance de la frontera agrícola trae para terrenos que antes tenían mucha vegetación. Sobre este tema han trabajando dos investigadores del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, y del Centro Nacional Patagónico que depende del Conicet. Ahora, exponen las principales causas de este problema, y también algunas posibles soluciones. Suma de factores La demanda cada vez mayor de espacios para el cultivo y la ganadería han impulsado la deforestación y el uso insostenible de los recursos naturales en muchas regiones de América Latina. Esto es lo que señalan expertos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma). El cambio climático también deja su marca en este proceso, y le suma efectos como el aumento de las temperaturas y la alteración de los regímenes de lluvias, entre otros. El resultado de esta combinación de factores ha sido la desertificación en la región. Existen datos y estudios que indican esta tendencia en la región y en otras partes del planeta. Al respecto, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la convención de Naciones Unidas para la lucha contra la desertificación, y la Red Internacional de Lucha contra la Desertificación (RIOD), cuentan con información que confirma esta realidad. “Ejemplos claros de este proceso los encontramos en países como México y en el noreste brasileño”, señaló Julio Calderón Artieda, coordinador de proyectos de la oficina regional para América Latina y el Caribe de Pnuma. Según explicó el experto, la degradación de los suelos es una de las causas del avance de los desiertos y se debe a causas naturales, aunque mayormente se produce por actividades humanas. La erosión de la tierra producida por el agua es la principal forma de degradación de la tierra en América Latina y por lo general ocurre en zonas de cultivo, afirmó Calderón Artieda desde su oficina, en Panamá. Sur argentino El experto argentino que se manifestó sobre el tema es el geógrafo Fernando Coronato, del Centro Nacional Patagónico, dependiente del Conicet. Según explica, las zonas más afectadas por la desertificación son aquellas donde llueve poco y, por ende, la cubierta vegetal es más frágil. “Unos dos tercios de la Argentina reciben menos de 500 milímetros de precipitación anual, por lo que gran parte de nuestro país es especialmente vulnerable al mal uso del suelo. Las zonas húmedas tampoco escapan al riesgo, pero es incorrecto hablar allí de desertificación, sino que debe preferirse hablar de degradación ambiental”, destacó. En la Patagonia, la principal causa de la desertificación es el manejo inadecuado de las cargas ovinas, que produce sobre pastoreo y desprotección del suelo, que entonces es erosionado por el viento y la lluvia, explicó Coronato. “En las zonas agrícolas del resto de la Argentina, el laboreo inapropiado de los campos, o el desmonte indiscriminado para aumentar las áreas de cultivo, son causas importantes de desertificación y desastres ambientales”, aseguró el investigador. Y continuó: “El aluvión que asoló Tartagal en febrero último no habría sucedido si las cuencas de los ríos circundantes no hubieran sido desmontadas imprudentemente para abrir tierras de cultivo”. Posibles salidas Sobre lo que se podría hacer para frenar la desertificación en la Patagonia, Coronato enfatizó que existen soluciones técnicas, siempre y cuando haya una decisión política de ponerlas en práctica. “Una mejor distribución de las majadas, de las aguadas, y un aprovechamiento más equilibrado de los valles de los ríos, son todas soluciones posibles”, explicó. Sin embargo, hay zonas donde la recuperación ya es imposible y la desertificación ganó la batalla, aseguró el experto. “Combatir en esos frentes es posible pero carísimo, y hoy por hoy no vale la pena. Lo razonable es concentrar los esfuerzos en detener el avance del proceso”. Entre las dos soluciones que mencionó, están la redistribución parcelaria “al menos funcional”, y una diversificación productiva. La primera consiste en que las estancias vecinas, que usen el suelo en común, permitan rotaciones del pastoreo y un mejor uso de las aguadas. Por su parte, la diversificación productiva tiende a aliviar el problema al dejar de depender exclusivamente de un recurso. “Esto significa buscar alternativas económicas que den al estanciero otro recurso además de la oveja, por ejemplo siembra de pasturas, cría de animales peleteros, agroturismo y fruticultura bajo cubierta, entre otras actividades”, puntualizó Coronato. Y agregó: “Claro que todos estos cambios requieren dinero y mente abierta. Todo un desafío, pero que en muchos casos es cuestión de vida o muerte”. “El paisaje es la materialización de la sociedad” El investigador Fernando Caronato enfatiza que la desertificación es el resultado del mal uso de los ecosistemas. “No es la naturaleza la culpable, sino el mal uso que hacemos de ella. En geografía solemos decir que el paisaje es la materialización de la sociedad en el territorio, entonces, un territorio degradado y un paisaje empobrecido vienen a ser la materialización de una sociedad enferma”, afirmó. Y agregó: “Vemos que la desertificación es en última instancia un problema social, pues tiene causas sociales y consecuencias sociales, como el despoblamiento, el desarraigo cultural y la marginalidad del campesinado, entre otros factores”. Causas de la desertificación de la tierra Las causas son el sobre cultivo, la utilización excesiva de las tierras para el pastoreo y la deforestación, que derivan en agotamiento y erosión del suelo. La productividad del suelo disminuye, se reduce la producción de alimentos, se le quita a la tierra su cobertura vegetal y todo ello impacta en forma negativa en áreas que no están afectadas directamente por estos síntomas, causando inundaciones, salinización del suelo, deterioro de la calidad del agua y obstrucción de ríos, corrientes y reservorios con sedimentos. La búsqueda de máximos beneficios a corto plazo de la agricultura intensiva se ha convertido en la principal causa de degradación de los suelos y el agua y, por tanto, de los procesos de desertización. El elevado consumo de agua, la fuerte mecanización y la utilización de productos agroquímicos, constituyen los elementos característicos de la agricultura intensiva, cuyo incremento en los últimos tiempos, está propiciando un aumento de la presión y degradación de nuestros suelos. Más del 30% de la superficie del Planeta lo constituyen áreas susceptibles a la desertización. En ellas viven en torno a mil millones de personas, que en menos de unas décadas será muy difícil alimentar a la creciente población. Los más perjudicados son los países de África, de algunas zonas de Asia del este y del sur, y de Sudamérica. La imagen de Argentina como granero del mundo y productora de cereales y carnes en abundancia no se ajusta a la realidad: la porción continental de la República Argentina posee una superficie de 2.700.000 km2, en la cual aproximadamente sólo el 25% corresponde a regiones húmedas y subhúmedas. El 75% restante (15 % de zonas semiáridas y 60% de zonas áridas) presenta riesgo de desertificación. Además, un tercio de la población del país (9,5 millones de personas) vive en zonas secas, y de éstas proviene alrededor de la mitad de la producción agropecuaria nacional. Ya no se trata de una posibilidad: el 40% de la superficie continental del país se encuentra afectado por procesos que están degradando sus tierras. En la Pampa Semiárida, con suelos arenosos de pendientes suaves, se generalizó la agricultura con prácticas incorrectas y el sobre pastoreo en las áreas más secas. Las sequías periódicas desataron procesos de erosión eólica dando origen a médanos y exponiendo los suelos a la erosión hídrica. En la Patagonia, estepa con relieve de mesetas, la causante principal de la desertificación está dada por el sobre pastoreo ovino. Los sistemas ganaderos extensivos establecidos hace más de un siglo no contemplaron el uso sustentable del pastizal natural, acentuando sus condiciones de aridez por disminución o eliminación de la cubierta vegetal. Coexisten en el ambiente patagónico los valles irrigados con severos procesos de salinización y revenimiento. Actualmente más de 30% de la superficie de la región se encuentra afectada por procesos erosivos eólicos e hídricos graves o severos. El Chaco Semiárido gran planicie ubicada en el centro norte del país, presenta un ecosistema forestal sujeto a desmonte masivo y sobre pastoreo, que junto a la agricultura intensiva, expone los suelos a las precipitaciones y temperaturas extremas, generando pérdidas en fertilidad y eficiencia hídrica, y procesos erosivos. En el área de Cuyo coexisten importantes áreas bajo riego, con problemas de salinización y revenimiento freático (oasis de cultivo), con extensas llanuras fluvioeólicas sujetas a sobre pastoreo y deforestación. Hay que tener presente que los impactos no sólo tienen relación con el medio ambiente, repercute también en los sistemas sociales y económicos. Si bien las consecuencias ambientales corresponden a la destrucción de la fauna y flora, la reducción significativa de la disponibilidad de los recursos hídricos y deterioro físico y químico de los suelos genera una pérdida considerable de la capacidad productiva, provocando cambios sociales (como las migraciones) que desestructuran las familias y acarrean serios impactos en las zonas urbanas, para donde se desplazan las personas en busca de mejores condiciones de vida. Los cultivos intensivos han sido y son una de las principales causas de pérdida de suelo fértil. Los países ricos aplican su tecnología y sus capitales para incrementar la producción de las tierras. Los países pobres incrementan su producción de alimentos a través de nuevas roturaciones y desmontes. La falta de mercado interior obliga a producir para mercados exteriores muy competitivos. Las poblaciones en crecimiento sobreexplotan sus tierras y, debido a esto, tienen que emigrar cuando ya han agotado todos sus recursos. Son los problemas añadidos, consecuencia de la desertización y destrucción del medio. El incremento de la población incide en la pérdida de suelo fértil, ya que se necesita espacio para edificar. El ritmo de crecimiento demográfico actual reducirá en un tercio la superficie agrícola por persona, en las próximas generaciones. La forma más antigua de llegar a la desertización de un terreno está ligada directamente a la supervivencia de los pueblos y la provoca el hombre. El llamado sobre pastoreo es decir, mantener demasiado ganado en una superficie dedicada a pastos acarrea la pérdida de especies comestibles y el consiguiente crecimiento de especies no comestibles. Si la excesiva presión de pastoreo continúa, la pérdida de la cubierta vegetal puede llevar a la erosión del suelo. Muy ligada a esta causa aparece la sobreexplotación, en la que el suelo se agota por la pérdida de nutrientes y la erosión. Si se acortan los periodos que las tierras quedan en barbecho, es decir, libres de todo cultivo o se abusa del uso de técnicas mecánicas que producen una pérdida generalizada de suelo, estaremos frente a un futuro de tierras infértiles y secas. También la tala excesiva de vegetación, para crear tierras agrícolas y pastizales, pero sobre todo para destinarla a leña caracteriza las tierras secas de los países en desarrollo provoca que, en regiones enteras (como el Sahel en África), los alrededores de las ciudades carezcan por completo de árboles. La salinización del suelo consecuencia directa del el uso de técnicas agrícolas rudimentarias y prácticas poco apropiadas, unido a la mala gestión de los programas de irrigación, es otra de las causas directas de la muerte de la tierra. Todos estos factores son inherentes a la presencia del hombre en la Tierra, pero en el último siglo se le sumó otra actividad humana altamente devastadora: el turismo, sobre todo la preparación urbanística destinada a alojarlo. No es raro encontrar en zonas cálidas complejos que bien parecen oasis en desiertos. Las aguas, en muchas ocasiones subterráneas, que la naturaleza destina a hectáreas se canalizan para servir a unos cuantos metros cuadrados, en clara disminución de las demás tierras. Para dominar la desertificación es indispensable que las sociedades humanas aprendan otra vez lo que aprendieron por primera vez hace miles de años, esto es, que la vida social y cultural sólo es posible en las zonas secas si se es capaz de elaborar una economía que esté en armonía con la naturaleza, adaptada a las condiciones del lugar. Para una lucha eficaz frente al problema de la desertificación se hace imprescindible desarrollar acciones de prevención y de recuperación. Para la prevención se requiere planificar un adecuado manejo del recurso suelo, conservar los bosques, evitar el sobre pastoreo, utilizar métodos adecuados de irrigación, mejorar los pronósticos de sequía a largo plazo y combatir la pobreza rural. Para la recuperación de áreas ya degradadas es necesario reforestar, mejorar el uso del agua y fijar medanos. Técnicamente, las áreas afectadas por la desertificación pueden ser "restauradas" cuando se recupera el ecosistema a través del abandono del mismo, lo que reduce la presión de uso de los recursos y posibilita la recuperación de los componentes originales del ecosistema, logrando una restauración de éste y de su capacidad de sostenimiento, "rehabilitadas" cuando se recupera el ecosistema original a través de un mejor manejo, lo que produce un cambio permanente o "habilitadas" cuando se recupera el ecosistema por medio del agregado de elementos ajenos a él, tales como especies vegetales exóticas, construyendo un ecosistema distinto del original pero que puede ser manejado en forma sustentable. En todo caso resulta imprescindible realizar las siguientes acciones, tanto para la prevención en áreas susceptibles como para la recuperación en áreas degradadas: " Mejorar las condiciones sociales, culturales y económicas. " Prevenir el avance de la erosión y el deterioro de la vegetación. " Planificar el uso del suelo " Realizar actividades agrícolas con técnicas de labranza conservacionistas " Utilizar sistemas de riego que eviten los peligros de sedimentación y salinización. " Desarrollar variedades de vegetales resistentes a la sequía. " Mejorar los pronósticos de sequía a largo plazo y sistemas de alerta temprana. " Conservar los bosques nativos y reforestar Consecuencias de la desertificación de la tierra El problema alcanza igualmente a la fauna. Ello se traduce en extinción de animales, retracción de sus áreas, pérdida de la diversidad genética, desequilibrios en las poblaciones. En la Argentina hay unas 300 especies de mamíferos, casi todas en graves situaciones de sobre vivencia. La presión sobre la fauna no solo deriva de la alteración de los ambientes, sino del comercio basado en el paupérrimo nivel económico de pobladores rurales que encuentran en la cacería una solución económica. Así la fauna silvestre constituye un capital en pleno deterioro. La ganadería, que constituye una de las actividades productivas de las zonas áridas y semiáridas, ha sufrido igualmente las consecuencias de la desertificación. El paso de una ganadería vacuna dominante en un tiempo hacia una caprina es la norma general. El exceso de pastoreo, las talas, el mayor escurrimiento y la pérdida de suelo, etc. llevaron a menos oferta forrajera y el ganadero trata de resarcirse con el caprino, más rústico y con un mayor espectro trófico. Un ejemplo son los Llanos de La Rioja que, de 350.000 cabezas vacunas en 1908, pasó en 1965 a 158.000 con un aumento progresivo de la cabra. La desertificación es un problema ambiental y socioeconómico de alcance mundial que exige especial atención. Es un proceso específico que se distingue de fenómenos similares, en otras zonas más húmedas del mundo, porque tiene lugar en condiciones climáticas muy duras y afectas negativamente a zonas con recursos naturales limitados de suelo, agua y vegetación. Es un elemento que influye cada vez más en a degradación ambiental del planeta y desempeña un papel importante en la contaminaron del agua, el aire y el suelo, la deforestación, las perdidas de suelo y el cambio climático. Contribuye sustancialmente a la pérdida de diversidad biológica en el mundo, especialmente en las zonas que son centros de origen de las principales especies de cultivo en el mundo, como el trigo, la cebada, el sorgo, y el maíz. Aumenta la pérdida de biomasa y productividad del planeta y contribuye al agotamiento de la reserva mundial de humus, perturbando las transformaciones biogeoquímicas mundiales y, en particular, reduciendo el sumidero mundial de dióxido de carbono. Por último, la desertificación contribuye al cambio climático mundial aumentando el albedo de la superficie terrestre y disminuyendo la tasa actual de de evapotranspiración, modificando el equilibrio energético en a superficie y la temperatura del aire contiguo y añadiendo polvo y dióxido de carbono a la atmósfera. Desiertos, los infiernos de la Tierra Llegan hasta el infinito, poblados por espejismos y por la terca esperanza de que milagrosamente éstos se hagan realidad. Son tan fascinantes como sus oasis imaginarios y tan amenazadores como sus tormentas de arena. Los desiertos se extienden por millones de kilómetros cuadrados en los más diversos lugares del globo. En algunos jamás llueve; en otros, si cae un poco de agua el intensísimo calor la evapora de inmediato y la tierra sigue tan sedienta como antes. Sahara, Gobi, Victoria, Mojave, Atacama son algunos de los nombres legendarios de estos territorios. Ya conforman la tercera parte de las tierras emergidas del planeta y avanzan inmisericordes, con la ayuda humana, sobre el resto de las zonas fértiles. A los geólogos no les resultó fácil definir con precisión qué es un desierto. Finalmente, llegaron a la conclusión de que debían ser llamadas así !as regiones donde caen menos de 25O milímetros de agua por año. Aunque con una salvedad: hay zonas donde llueve más pero el calor evapora el líquido tan rápido que el suelo permanece completamente árido. Y si bien la imagen que convocan alude a tierras calcinadas por soles implacables, muchos desiertos están más al norteo más al sur de los trópicos y las temperaturas diurnas (la noche es fría aún en los desiertos más cálidos) son bajas, como ocurre en el Asia central o en la Patagonia. Otro marcado contraste los caracteriza: en las rocas peladas, las estepas o las dunas ardientes de lo que parecen infiernos inhabitables se manifiesta la increíble capacidad de la vida para adaptarse a las condiciones más inhóspitas. Lagartos y guanacos, tortugas y ardillas, hormigas, escorpiones y el orejudo fenec, un pequeño zorro del Sahara que sale de su guarida sólo por la noche, integran, junto al clásico camello, una fauna tan variada como la especializada flora donde reinan indiscutidos los cactos. Y en muchos desiertos el hombre halló la posibilidad de sobrevivir, como lo hicieron los aborígenes australianos, en las estepas semiáridas pobladas de arbustos resecos, o los beduinos de Arabia, cuya única riqueza son los esbeltos dromedarios. Pero hay desiertos y desiertos. En Arabia, el temible Ar-Rub al-Jali o "región vacía" es el desierto más desierto del mundo. Sólo una vez cada varios meses puede ocurrir el milagro: una ramita verde pálido asoma tímidamente en el costado de una duna varios días después de que la nube pasajera dejó caer un breve chaparrón. Pero durará tan poco como la nube y la sequedad volverá a reinar. Son escasos los beduinos que se aventuran por la "región vacía" y mucho más escasos aún los europeos que se animaron a emprender la travesía. El primero fue el inglés Bertram Thomas, en 1932, y años más tarde su compatriota Wilfred Thesiger, el último de los grandes exploradores, lo atravesó por la parte hasta entonces virgen de toda presencia humana, una hazaña que ya había cumplido anteriormente en los desiertos sudaneses y etíopes. En sus relatos, Thesiger lleva al lector por travesías apasionantes, plenas de sorpresas y suspenso. Los peligros del desierto son reflejados por el explorador en vividas escenas cargadas de tensión por la cercanía de tribus hostiles, dispuestas siempre al ataque sin cuartel, o en dramáticos pasajes donde pone de relieve las contradictorias cualidades de los beduinos, que sólo son reveladas ante el extraño cuando éste ha logrado transformarse, tras duro esfuerzo, en uno más de la partida. Africa tiene el Sahara, cuyo nombre es sinónimo de desierto y que opaca a todos los demás. Pero también se extienden por el continente negro el de Libia, que cubre buena parte de Egipto, y el de Namib, en Namibia, donde la temperatura del suelo puede ascender hasta los 70 grados; debajo de esas arenas se encuentra el mayor yacimiento de diamantes del mundo. Finalmente, el desierto de kalahari, en Botswana, donde viven los pigmeos bosquimanos, un pueblo tan adaptado a la tierra estéril como los esquimales a las heladas desolaciones árticas. En el Asia, todavía resuenan los ecos de las cabalgaduras de los guerreros de Genghis Khan, que desde las profundidades del misterioso desierto de Gobi, Mongolia, invadieron medio mundo. Es ese mismo Gobi donde, desde hace algunas décadas, los paleontólogos están desenterrando algunos de los mayores yacimientos de dinosaurios fósiles. Otros desiertos asiáticos son el de kara-Kum, al sur del mar de Aral, en Turkmenistán; el de Kavir, en Irán; los de Arabia, que cubren la península sin solución de continuidad; el de Thar, en el noroeste de la India, y la altiplanicie de Takamatían, en la provincia china de Sinkiang, uno de los territorios más secos del mundo. Australia tiene tres inmensos desiertos. El mayor es el de Victoria, con 647 mil kilómetros cuadrados, al que le siguen el Gran Desierto de Arena y el de Simpson. En ellos sobrevivió durante miles de años la cultura más arcaica del planeta, la de los habitantes del bush, una estepa extremadamente árida donde sólo crecen tímidamente unos arbustos resecos de los cuales los aborígenes obtienen las proteínas necesarias para su alimentación. Porque con animales casi no es posible contar: puede darse por muy satisfecho quien logró cazar dos o tres serpientes a lo largo de todo un año. Dos regiones de América acaparan los desiertos. Son la parte sudoccidental de los Estados Unidos y el norte de México, donde están los desiertos de Mojave, Sonora y Chihuahua. En América del Sur, las zonas desérticas se concentran a ambos lados de los Andes. En el sur del Perú y el norte de Chile está el desierto de Atacama. Y más al sur, el desierto patagónico cubre una amplia zona de paisajes rocosos desde la cordillera hasta el Atlántico. Pero no es el único: tierras áridas y desiertos de menor envergadura pueblan vastos territorios en otras partes de la Argentina. En conjunto, la Argentina tiene alrededor de 580 mil kilómetros cuadrados de tierras semiáridas y de territorios plenamente áridos, estas últimas antesalas de una casi siempre inevitable desertización. Si bien en algunas regiones se introducen tímidamente cultivos de plantas aptas para tierras áridas, como la jojoba, el retamo, el algarrobo, el guayule, el cardón y otras, la aridez no deja de avanzar audazmente en Mendoza (donde nada menos que la mitad de su territorio está intensamente erosionado), en todo el Noroeste, en el Chaco y Formosa, en la provincia de Buenos Aires, en Santiago del Estero, en San Luís y en el norte de Córdoba. Mientras tanto, la Patagonia se ha transformado sin remedio en el frío infierno del fin del mundo. El desierto patagónico es el más extenso del país y de toda América. Se calcula que en total cubre 673 mil kilómetros cuadrados entre zonas plenamente desérticas (40 mil kilómetros cuadrados), áridas (100 mil) y semiáridas. Las dunas, móviles como olas que se desplazan en cámara lenta, suelen ser la avanzada de la desolación. Pueden asumir formas diversas -estrelladas, longitudinales, nervadas, de media luna- y son consecuencia del movimiento de la arena por obra del viento. Una arena que nunca cesa de aumentar, ya que el viento arremete la superficie de las rocas resecas y desprende de ellas los finos granos que se agregan a la inmensa masa siempre cambiante. Así como los desiertos no son tierras absolutamente muertas -la vida vegetal siempre reaparece apenas caen unas gotas de agua y, en consecuencia, también se reubica una constelación de organismos animales-, tampoco dejan de ampliarse. Avanzan sin cesar sobre zonas que antes habían sido verdes, empujados en su crecimiento por el uso descuidado de la tierra fértil, las inundaciones, la erosión producida por el viento y la deforestación, para nombrar sólo algunas de las causas, unas naturales y otras generadas por la acción del hombre. Todos los días, en el mundo, 100 kilómetros cuadrados se convierten en territorios áridos. Mañana serán desiertos. ( Deforestación salvaje Esta fue tomada por un piloto y muestra la deforestación atroz que > hace Alto Paraná para su planta de celulosa y la fábrica de tableros mdf. > Esta foto aparece en Google Earth, al norte de Wanda-Eso es lo que espera al > Uruguay y a las provincias argentinas que aportan o aportarán madera a > Botnia, Ence y las por venir. La región del Amazonas posee una magnífica biodiversidad. Es el pulmón del planeta y un santuario de belleza y riqueza natural. Su grandeza, como tantas regiones y especies de Este Mundo, se halla amenazada por el continuo ritmo de deforestación motivado por una explotación maderera irracional. Aquí le presentamos dos breves aproximaciones a la biodiversidad amazónica y las sombras que se extienden con amplitud siniestra sobre su verde extensión. DEFORESTACIÓN EN EL AMAZONAS “El Amazonas, considerado como el "pulmón del mundo", tiene una magnitud de alrededor de 7.05 x 106 km2 de zona selvática, y merece especial atención porque es uno de los más diversos ecosistemas en el mundo (Anderson, 1990). Tiene un gran potencial económico debido a los alimentos y farmacéuticos derivados de las plantas de la selva, que se ven afectados por la deforestación, debido a la continua tala de árboles, eliminando así cada vez más especies adaptadas al medio ambiente de la selva. También, la cuenca del amazonas contiene entre el 40% y 50% de las especies de la tierra (un rango estimado de 2 a 30 millones de especies (Kishinami, 1996) muchas sin clasificar aún), incluyendo especies terrestres y acuáticas, de las cuales 27.000 están en peligro de extinción por la tala de unas 1.800 hectáreas de bosque cada hora (Murcia, 1996). Esta inmensa diversidad es debida, en gran parte, a las repetidas contracciones y expansiones de la selva durante el Pleistoceno. El Amazonas fue bautizado así por el conquistador Francisco de Orellana quien en 1541 se vio atacado por tribus de la selva americana en las que predominaban las mujeres, y las relacionó con la mitología griega, según la cual, en la costa sur del Mar Negro había un pueblo guerrero formado principalmente por mujeres, quienes se cortaban un seno para poder disparar el arco (Microsoft Encarta, 1996). La palabra Amazonas viene del griego (mazós)=seno. a =sin (privativo) (Mendizabal, 1956). Los cierto es que el amazonas impresiona más por su arrogante exuberancia, que por quienes la habitaron en un pasado. Actualmente el amazonas puede tener una deforestación total de aproximadamente unos 500.000 km2, aunque los datos varían entre unas fuentes y otras, pero la rata de deforestación se acerca a los 19.000 km2/año. El gobierno del Brasil, que posee el 60% del territorio de la selva amazónica, se ha preocupado mucho por este problema, y ha establecido decretos en los que sólo el 20% de la amazonía brasileña puede ser "limpiada" únicamente para ejercer la agricultura y cancelando las licencias de las compañías explotadoras de madera que mostraran irregularidades (Kishinami,1996). De este modo la deforestación bajó en un 10% durante el año de 1996. Las principales causas de la deforestación en la región amazónica son complejas y merecen un análisis detallado. Pero tal vez una de las razones de la deforestación es la sobrepoblación que hay en esta zona. Solamente el Brasil tiene una densidad de población de aproximadamente 23 personas por km2, además de la tasa de desempleo y de inmigración; debido a esto los habitantes se ven obligados a buscar lugares menos poblados donde puedan despejar la selva para levantar cultivos (Buschbacher, 1980). Muchos de los países que hacen parte de la cuenca amazónica, necesitan exportar bienes para reducir su deuda externa, y la selva del amazonas ofrece productos que pueden contribuir con algo de ese capital. También los incentivos gubernamentales por el aprovechamiento de la tierra hacen que la economía se mejore, pero logra todo lo contrario con la ecología, haciendo así que se promueva la deforestación en esta región. El desarrollo socioeconómico y la política pueden también llegar a ser causantes de la deforestación. Actualmente el cultivo de coca hace que se despejen varios km2 de selva, porque para los campesinos de esta región resulta un negocio muy lucrativo. Más de la mitad de la lluvia de la cuenca amazónica proviene del agua evaporada de la misma selva. La deforestación masiva provoca una pronunciada reducción en la lluvia selvática, haciendo que bajen los niveles de fuentes hídricas y de humedad ambiental. Además, las selvas tropicales húmedas, contienen aproximadamente el 35% del carbono de la tierra; si este carbono es liberado en la atmósfera, puede contribuir sustancialmente al calentamiento del globo. Pero el mayor peligro de la deforestación tropical está en la pérdida de la diversidad genética. La continua destrucción de las selvas tropicales, inevitablemente acarreará una extinción masiva (Anderson, 1990). Si esto ocurriese, se eliminaría una gran herencia genética de valor estético inevitable, además de los servicios ecológicos que presta, como por ejemplo la polinización, la dispersión de semillas, etc. Otro problema existente, particularmente en las épocas secas del año, es la ocurrencia de inmensos incendios forestales, los cuales afectan gravemente al ecosistema. Ha habido incendios que cubren áreas hasta de 600 Km 2. La deforestación en la selva amazónica se viene practicando desde hace aproximadamente 12.000 años, con la llegada de los humanos, los cuales limpiaban zonas para practicar la agricultura, pero desde hace tres décadas, las ratas de deforestación crecieron en forma exorbitante. Por lo tanto los gobiernos han decidido emprender una acción inmediata ante este suceso que afecta a todo el mundo. El desarrollo en gran escala de las amazonas comenzó en los años 80. Tal desarrollo despejó grandes secciones de la cubierta forestal natural. Pero la selva cubrió rápidamente las áreas despejadas; infortunadamente este nuevo crecimiento no tiene la diversidad de la cubierta original. Este declinamiento en la diversidad afecta tanto a la vida animal como a la población humana, debido a que las plantas y los animales de los que ellos dependen, se extinguen. En este problema de la deforestación no sólo sufren las especies terrestres, pues las especies acuáticas, en particular las del Río Amazonas, también se ven afectadas. Este Río es considerado como el segundo más largo del mundo, después del Nilo, y tiene aproximadamente 2000 Km de largo. Durante los años 80 se hizo un estudio en el cual encontraron aproximadamente entre 1200 y 1500 especies diferentes de peces, pero en estudios recientes esta cantidad ha bajado a 400, lo cual indica una disminución de casi la tercera parte de la diversidad del río. La deforestación juega un papel importante en la disminución de la población ictiológica, particularmente en Manaos, y esto es debido no sólo a la pesca excesiva, sino también a la desaparición de la alimentación de los peces, porque la gente corta los árboles y el ganado y los búfalos de agua se alimentan del pasto acuático (Marshall, 1995). Pienso que este problema de la deforestación en toda la cuenca amazónica, de la cual hacemos parte nosotros como colombianos, debe ser más tomado en cuenta por los gobiernos de los países que la conforman, ya que de nosotros depende, en gran parte, el futuro de nuestro planeta. Es importante resaltar el hecho de que Brasil, por tener más del 50% de la amazonía, ha reglamentado ciertas políticas para el cuidado de la selva, y se ha preocupado por conservar la supervivencia de esta fuente vital, implementando políticas gubernamentales de reforestación y cuidado de las cuencas. Se impone la necesidad de que nuestros gobernantes tomen conciencia del problema y hagan lo mismo, por medio de tratados fronterizos, y convenios de hermandad. Si se lograra reforestar la cantidad de kilómetros cuadrados que se han perdido, el hueco de ozono en la atmósfera se vería restituido en buena parte. (*) (*) Fuente: César Augusto López Montoya, "Deforestación en el Amazonas", editado anteriormente en página prof.uniandes.edu.co LA AMAZONIA EN PELIGRO Entre el 27 y el 29 de marzo del 2001, políticos, funcionarios forestales, representantes de la industria y de ONGs se reunieron en la ciudad de Brasilia durante el seminario "Amazonia Siglo XXI: Perspectivas para el Desarrollo Sustentable" a efectos de discutir sobre el futuro de la Amazonia, la mayor selva tropical del mundo. A pesar del drástico proceso de deforestación y degradación que está afectando desde hace años a este vasto y rico espacio geográfico, en el encuentro reinó una visión optimista. El fundamento de tal actitud esta en la idea de que el "manejo forestal sustentable" habrá de constituir la herramienta capaz de solucionar todos los problemas. El sector industrial, representado por la Confederación Nacional de Industrias defendió la corta selectiva como una practica adecuada para alcanzar el "desarrollo sustentable" de la región amazónica y dio un alerta frente a las visiones catastrofistas y alarmistas en relación al futuro. Los representantes de las ONGs presentes compartieron básicamente la idea de que el manejo forestal sustentable constituye una manera adecuada de conservar la selva. Si bien ambos grupos mencionaron la necesidad de controlar el maderero ilegal, los aspectos sociales y políticos no fueron considerados en sus respectivas exposiciones. Este encuentro tan lleno de optimismo fue interrumpido por un grupo de indígenas representantes de diferentes naciones, que invadió el auditorio y expreso sus puntos de vista. Dijeron que querían seguir siendo indios, que querían conservar sus bosques y culturas y que para ello necesitaban apoyo. El líder kayapo O-Kiaboro recordó a la audiencia que la llegada de los europeos al territorio que después sería Brasil significó el inicio de la destrucción de la naturaleza y de las culturas indígenas. Su pueblo no tiene por qué ser optimista en relación con el futuro de la Amazonia. Por el contrario, su percepción es que están perdiendo su hogar, y que las autoridades no están haciendo nada para proteger sus derechos. Abogó por un fortalecimiento del estatus y las funciones de la FUNAI (agencia gubernamental de asuntos indígenas), que actualmente está siendo desmantelada. Otro de los representantes indígenas expresó claramente lo que piensan de la FUNAI al señalar: "Dicen que la FUNAI no sirve. Pero los pueblos indígenas me han dicho: es malo tenerla, pero peor sería no tenerla". Una vez que los representantes indígenas expresaron su posición, abandonaron la sala, y las discusiones siguieron más o menos en el mismo tono optimista: el manejo sustentable es la solución al problema. Sin embargo, entre los tantos temas no discutidos en el encuentro estuvo el de las consecuencias de este "manejo" para los bosques. Una de ellas sería la apertura del bosque, como consecuencia de la corta selectiva, lo que aumentaría aún más el riesgo de incendios, fenómeno que ya está destruyendo extensas áreas de la Amazonia. Pero probablemente el peor aspecto de la corta selectiva es que es un argumento usado por el gobierno para apoyar sus planes de promoción industrial para explotar los recursos de la Amazonia durante el siglo que se inicia. Por increíble que parezca, tras el desastre ambiental y social que significó el programa "Pra frente Brasil!" implementado durante la dictadura militar en los años 60 y 70, y a pesar de las críticas que levantó en 1997 el plan "Brasil en Acción", para inversiones en infraestructura, nuevos asentamientos y la expansión de la frontera agrícola en la Amazonia, el gobierno sigue insistiendo con el plan "Avanca Brasil!". Este nuevo y gigantesco plan incluye --entre otros proyectos de consecuencias negativas-- uno para duplicar la actual red carretera en la región. Ello posibilitaría la explotación de la totalidad del volumen de madera existente y llevaría a la liquidación final de la selva. En suma, la conservación de la Amazonia no es una cuestión técnica, que pueda ser resuelta con el "manejo forestal sustentable". En el actual contexto político, centrar la discusión en este tema significa jugar a favor de las empresas que, respaldadas por el gobierno, se están preparando para explotar lo que queda de un espacio que hace 50 años permanecía prácticamente virgen y estaba siendo utilizado de manera verdaderamente sustentable por parte de los pueblos indígenas que lo habitaban. (*)” (*) Fuente: Artículo basado en información obtenida de: "A morte da Floresta Amazónica no seculo XXI" por Rodolfo Salm, Correio da Cidadania 239, abril 2001, Edición Especial. (César Augusto López Montoya, 2001) “Brasil entregó el Amazonas” Por Emiliano Guido y Pamela Damia Ley de privatización del Amazonas El presidente brasileño Luiz Inacio Lula Da Silva licitó al sector privado la totalidad de su territorio amazónico. APM entrevistó a la especialista en geopolítica y biodiversidad Elsa Bruzzone para romper el cerco de silencio sobre este tema. Las empresas multinacionales podrán explotar la mayor fuente de biodiversidad del planeta gracias a una reciente promulgación del Congreso de Brasil. El país que lidera Luiz Inacio Lula da Silva relega la soberanía política de la región dentro de un marco legal. - ¿Cómo se llega a ésta situación? -Esta es la culminación de un proceso comenzado en el 2004, cuando fue presentado el primer proyecto de ley para entregar a la explotación privada, principalmente multinacionales europeas, asiáticas y también norteamericanas, 500 mil kilómetros cuadrados de la zona amazónica. El tema logró pararse en el Parlamento por la oposición de algunos legisladores pero también por la movilización de la sociedad civil y también por las protestas dentro de las Fuerzas Armadas brasileñas, porque significaba la entrega del patrimonio nacional, la entrega de territorio a empresas relacionadas no solo con la obtención de madera, (ya que hay árboles de muy alto valor porque son de maderas finas buscadas por gente de mucho dinero para sofisticar su mobiliario) también se busca la extracción de la pulpa del árbol para elaborar el papel. A esto hay que sumarle toda la biodiversidad que tiene la Amazonia: la fuente de producción que dan las plantas para la producción de alimentos -la mayor parte de la industria farmacéutica esta basada en la información natural que aportan las plantas-. Por otro lado es una zona muy rica en minerales y en elementos estratégicos: no solo encontramos petróleo, también bauxita que se usa para la producción de aluminio; tiene el yacimiento más grande del mundo de tugseno, el de titanio que se usa para industria aéreo espacial y militar; el 95 por ciento de los yacimientos de niobo que mezclado con otros aceros es indispensable para la construcción de las naves espaciales y para los mísiles intercontinentales. Hay oro, hay gas, da para todo tipo de actividades y más ahora con el corrimiento de las fronteras agropecuarias, aunque alguna vez Brasil se opuso al cultivo de transgénicos. Cuando vas por el sur de Brasil, Río Grande do Sul o Foz do Iguazú, donde se encuentra la represa de Itaipú, se comprueba que están desapareciendo los bosques y selvas originarias por los sembradíos de soja transgénica. Ésta línea de cultivos está avanzando sobre los Estados amazónicos y motivó el desalojo de los pueblos originarios y comunidades campesinas de sus tierras por parte de estas empresas que son o transnacionales o nacionales aliadas al capital transnacional. Está ocurriendo conflictos armados porque intentan expulsarlos a la fuerza y los nativos están resistiendo. - ¿Cuáles son los alcances de la ley y en qué consiste? - Este proyecto solo contemplaba 500 mil kilómetros, debemos tener en claro que el Amazonas es el 56 por ciento del territorio brasileño que tiene 8 millones 500 mil kilómetros cuadrados, mientras la superficie amazónica es de 4 millones 750 mil kilómetros, y todo esto puede licitarse a la actividad privada. La ley habla de tres zonas: se puede licitar zonas pequeñas, medias y grandes que están planteadas para que puedan acceder las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES) y las compañías de gran escala, muchas veces asociadas con las medianas de Brasil, algo que es una constante en toda la región. Entonces, con la excusa de evitar la tala ilegal, la explotación minera ilegal, se dice que de esta manera el Estado ejercerá un control real y soberano sobre la región. Pero a su vez, éste mecanismo le permite al Estado de Brasil obtener ganancias, ya que las concesiones son a 40 años, por lo tanto, las empresas deberán pagar mensualmente un canon. La posibilidad de ejercer el control, ratificar la soberanía y preservar los recursos llevándolo a un desarrollo sustentable es absolutamente una falacia. Ninguna de estas multinacionales van a tener el cuidado del medio ambiente. No va a haber control de nada, lisa y llanamente es el abandono de una política histórica del Brasil: de preservación, de reafirmación de los derechos soberanos. Están previstas unas Unidades de Conservación Forestal pero los controles se van a hacer cada 3 años para determinar que paso durante ese período de tiempo. - ¿Cómo ve al gobierno de Lula Da Silva con ésta decisión y a las organizaciones sociales y políticas brasileñas? - Esta ley, repito, cierra el círculo iniciado en el 2004. Antes observé en el gobierno de Lula Da Silva una decisión de ejercer control sobre el territorio amazónico. Ahora hay un abandono a la ratificación de la soberanía, el abandono de la preservación del desarrollo sustentable, el abandono del cuidado de los pueblos originarios y las comunidades campesinas que son las que viven en armonía con la tierra y la naturaleza. Me gustaría ver a la sociedad brasileña reaccionando, no trascendió demasiado esta medida, me extraña el silencio de las organizaciones amigas con las que tratamos el tema del agua, que reaccionen las organizaciones sociales y políticas populares y parte del Parlamento. No puede ser que triunfe el engaño de que van a impedir la tala furtiva, los cazadores furtivos de oro, las extracciones furtivas de minerales, están privatizando, no tiene otro nombre. Por 40 años las empresas van a tener poder de vida y de muerte, se van a llevar hasta el último árbol, van a destruir hasta el último animal y expulsar hasta el último habitante de los pueblos originarios y van a dejar todo devastado. Ya hay lagunas dentro de la Amazonia que están totalmente contaminadas y sus especies se están muriendo, ya hay ríos que están contaminados. Si todas estas actividades de extracción se daban sin un marco de legalidad, ahora que el gobierno entrego a la rapiña de estas empresas el 56 por ciento de su territorio, para las cuales todo es mercadería, la pregunta es ¿Esta ley no perjudica la autonomía del país? ¿La devastación del territorio no entrará en una fase superior? -¿Cuál es el papel de los países vecinos que comparten la región amazónica? - Los países que comparten la Amazonia cuentan con el Pacto Amazónico, un Tratado que ratifica la soberanía de los países sobre la región y un trabajo en conjunto para el desarrollo sustentable y la preservación. Hay acuerdos bilaterales de vigilancia para evitar la extranjerización, como aquel rumor de declararla Patrimonio de la Humanidad. Estamos asistiendo a procesos nuevos en Venezuela, Bolivia y con la privatización del Amazonas puede haber problemas en las fronteras. Aunque digan que no están resignando soberanía, se entiende que quienes ganen la licitación, serán grandes señores feudales y las buenas intenciones de los organismos de control quedarán en el papel, no se explica que estos monitoreos se hagan solo cada 3 años. -¿Qué papel juega la soja en todo esto? - La soja necesita expandir las fronteras, ya hicieron unos desastres terribles en el Estado de Pará, la soja va asociada al agro tóxico y los pesticidas así que es una sentencia a muerte. Sectores que están relacionados con la actividad minera y la actividad petrolera y sectores madereros ahora con la variante de la fabricación de muebles suntuosos, laboratorios medicinales y grupos interesados en la pulpa del árbol para la elaboración del papel. Grupos diversos avanzan sobre la región, de alguna manera se consuma la internacionalización del Amazonas que puede servir de pretexto para una intervención armada un conflicto entre una transnacional y el Estado de Brasil. - Cuáles son las consecuencias que se vislumbran frente a ésta situación? - Bueno, por ejemplo, el Acuífero Guaraní también entra en alerta porque comparte frontera. El Amazonas es el pulmón del planeta y si ese pulmón se destruye con él la tierra, porque respira por los bosques y las selvas. ¿Qué va a pasar con los ríos? Porque esos árboles permiten que ellos renueven su caudal; ¿Qué va a pasar con los reservorios de agua subterránea? Va a haber erosión, aridez e inundaciones porque los árboles ya no van a poder detenerla. No es nada disparatado que a este ritmo de deforestación desaparezca la mitad de los bosques en el 2050. El último informe de la ONU alerta sobre este sentido. Tenemos que parar este sistema de muerte, hay que batallar para que la economía y la política giren alrededor de la vida. Ahora los procesos naturales, como ciclones, huracanes, avances de glaciales o deshielos, son más acelerados y violentos. El Planeta esta avisando. - ¿Qué papel juegan las ONG ambientalistas? - Acá hay muchas fundaciones internacionales que están totalmente de acuerdo, que se presentan como ONG s pero son absolutamente falsas porque son organizaciones ecologistas financiadas por empresas transnacionales europeas y norteamericanas. La WWF (World Wild Forest) fue creada por los Príncipes Bernardo y el Príncipe Felipe de Inglaterra, uno de los grupos privados que más aporta es la cerveza alemana Heineken; en la década del 90, la WWF con el auspicio de Heineken, emitió un documento donde aconsejaban en Europa la disolución de los Estados Nacionales para la formación de un gobierno supra nacional. Con el falso cuento de la conservación han logrado hacer pie en casi todo el mundo, generalmente donde abundan los recursos naturales. En África, por ejemplo, provocaron un desastre natural con la desaparición en Ruanda del santuario de los elefantes. Convencieron al gobierno de que tenían ya demasiado con el santuario de los gorilas y lo desmantelaron: se descubrió que era una zona muy apta para el cultivo del piretro: un arbusto donde se extrae la piretrina para el uso de insecticidas, cuando la industria química encontró sustitutos al arbusto esas tierras fueron abandonadas. Con la matanza de los elefantes desmontaron toda la selva que había, se talaron los árboles de la montaña, resultado: erosión e inundaciones porque ya no se podían detener las crecidas del río, desertificación. Uno de sus directores, responsable de esta calamidad en África, es el actual Director de Parques Nacionales y Medio Ambiente del gobierno de Estados Unidos. Esta ola privatizadora venía siendo propuesto por la Unidad de Asistencia y Desarrollo Sustentable (USAID, por sus siglas en inglés), un organismo de Estados Unidos que socorre al mundo en catástrofes, la enfermedad del SIDA y el hambre, y por la Dirección de Parques Nacionales de ese mismo país. Me llama la atención que por ejemplo Greenpeace (que fue creado en Alemania) ejerce mucha presión sobre los países en desarrollo en cuanto al cuidado de la naturaleza; y salvo las protestas en Europa por la energía nuclear, nunca los vi movilizarse y criticar a ninguno de los países del Grupo de los 7 (G7) por la depredación que hacen con sus recursos naturales. Porque las campañas que vemos en el Cono Sur no se desarrollan en el interior de los Estados Unidos y Europa. Lo que pasa en Europa repercute en el sur y viceversa. El agua es una sola corriendo la tierra, aunque tengan distintos nombres los mares, los vientos, son uno solo; la tierra es una sola porque aunque separado por continentes debajo del mar hay tierra. Lo que le pasa a uno les afecta a todos. ¿Porque las ONG`s solo ejercen presión en el Tercer Mundo, que posee la mayor cantidad de recursos naturales, y no en el Norte, que son los países que los contaminan y que los ven como mercancías y servicios? Los incendios forestales. Si bien las causas inmediatas que dan lugar a los incendios forestales pueden ser muy variadas, en todos ellos se dan los mismos presupuestos, esto es, la existencia de grandes masas de vegetación en concurrencia con periodos más o menos proongados de sequía. El calor solar provoca deshidratación en las plantas, que recuperan el agua perdida del sustrato. No obstante, cuando la humedad del terreno desciende a un nivel inferior al 30% las plantas son incapaces de obtener agua del suelo, con lo que se van secando poco a poco. Este proceso provoca la emisión a la atmósfera de etileno, un compuesto químico presente en la vegetación y altamente combustible. Tiene lugar entonces un doble fenómeno: tanto las plantas como el aire que las rodea se vuelven fácilmente inflamables, con lo que el riesgo de incendio se multiplica. Y si a estas condiciones se suma la existencia de períodos de altas temperaturas y vientos fuertes o moderados, la posibilidad de que una simple chispa provoque un incendio se vuelven significativa. En conclusión, incendios, deforestación indiscriminada, sobre pastoreo, o venta de los bosques tropicales para la comercialización de sus productos solo persigue inconcientemente un solo objetivo, transformar el planeta, en un desierto mas del sistema solar, inhabitable, estéril y seco Incapaz de mantener o procrear vida. La desertificación no es una opción.
Por JASER
Escribir un comentario - Ver los 1 comentarios
Volver a la página principal

Presentación

Crear un Blog

Calendario

December 2014
M T W T F S S
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30 31        
<< < > >>
Crear un blog en OverBlog - Contacto - C.G.U - Remuneración por el programa "Gana con tu Blog" - Reportar un abuso